header-photo

La máquina de coser.


La máquina de coser
De niño, el único traqueteo que escuchaba era la máquina de coser de la abuela. No habían trenes donde vivía. Ahora tampoco los hay y la Singer no funciona, o por lo menos, nadie la utiliza.
La abuela ya no cose, aunque camina dando pequeños saltos que recuerdan la melodía de la máquina cuando zurcía los pantalones para que no cayeran en el olvido, al fondo del armario.
Ahora los pantalones, si se estropean, se tiran. Ya nadie los hilvanas. La abuela no cose, solo camina.
Realmente no sabe hacia donde se dirige. Quizás escuche el sonido lejano del tren y quiera hacer un nuevo viaje. Hace meses que no encuentra su estación. Los andenes parecen todos iguales. Y así, es imposible.
Yo preferiría seguir dando vueltas una y otra vez. Pero ella, ella prefiere seguir escuchando los tarareos que surgen entres pespunte y pespunte mientras camina.
La Singer no funciona, o por lo menos, nadie la utiliza.

21 de septiembre, día internacional del Alzheimer.