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¿El fin de los intermediarios en la literatura?

La noticia de los cerca de un millón de libros vendidos por una escritora a través del portal Amazon (Amanda Hocking) no es tan sorprendente si obviamos un dato: ha sido un trabajo con edición propia, sin ninguna intervención por medio de editores, editoriales, distribuidoras, agentes y demás fauna. (Leer noticia)

Imagen tomada de http://poesiapoeta.blogspot.com/
En muchas ocasiones los escritores nos sentimos utilizados y nos tratan como si nos hicieran un favor: no sabemos exactamente cuántos libros se han vendido de nuestra obra, nuestros derechos de autor están sujetos a unos contratos singulares, no participamos en la planificación de la distribución, desconocemos el dinero ganado (o perdido) con nuestros libros, etc. Es verdad que no todas las editoriales son iguales. Yo he tenido la suerte como escritor de sentir el cariño, el esfuerzo y el respeto por mi obra de editoras y editores. 

Pero ahora hay una posibilidad de participar en todo el proceso, de ser protagonista absoluto de nuestro éxito o fracaso; de nuestra defunción, funeral o vida como escritor: podemos auto-editarnos. Software y herramientas las hay; y muy caras, caras y gratis. El hardware está al alcance de todo el mundo. El conocimiento y el manejo del mismo es cada vez más sencillo e intuitivo. Y las ideas y la creatividad se ve reforzada por un mundo cada vez más conectado, que nos hace ser participe y hacer partícipe de nuestras producciones, casi a tiempo real con otro escritor un lector o simplemente alguien que pasaba por ahí, en ese momento y te encontró.

Las redes sociales nos ayudan a presentarnos y situarnos; a dar a conocer el producto, a colocarlo en el mercado (pagando o no).

Y servicios de auto-publicación e impresión a demanda existen y buenos.

En fin. Que no sé lo que va a pasar, aunque me gusta lo que está pasando.