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Cuando la Literatura Infantil importa.

Participo estos días en un muestra de la cultura de Gran Canaria en Barcelona, organizadas por el área de Cultura y de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria, dirigido por Luz Caballero. Voy como autor de literatura infantil y juvenil en un encuentro con lectores en dos bibliotecas de la Provincia de Barcelona.

He de decir que no considero que represente a nadie ni a ningún colectivo. Escritores en las islas hay muchos y con una mayor badaje literario que yo. Lo que sí me llena de satisfacción es que en un encuentro de estas características se haya contado con la Literatura Infantil y Juvenil; son escazas las situaciones en donde se eleve la literatura infantil a producto cultural y además se ponga a la altura de la creación cinematográfica, por ejemplo.

La Biblioteca Insular de Gran Canaria, lleva años relacionándose de un modo exquisito con los autores y narradores que trabajan en la isla. Es mentira eso de que uno no es profeta en su tierra. Esta institución que ahora cumple 20 años, siempre ha tratado mi obra con respeto, paciencia y cariño. Han evitado la endogamia cultural, propia de territorios tan limitados como los nuestros, compartiendo, provocando y programando encuentros con otros autores de fuera, pero sin perder de vista nuestra propia idiosincrasia. Este equilibrio ha ayudado a gente como yo a compartir mi trabajo sin ningún tipo de complejos.

Ahora es el momento de dar otro paso, el trabajo en red: propiciando espacios de encuentro de autores y narradores, conectando a las islas unas con otras, creando huecos para los que llegan con nuevas ideas se sientan acogidos.

Para eso, es importante que la ciudadanía asuma estas propuestas como propias y que las integre en el consciente colectivo, para que no dependa de nadie, ni de la posición política, ni de las estructuras locales. Habremos alcanzado el objetivo, todos y todas, cuando sintamos dolor si un narrador deja de contar en una biblioteca; o si nos molesta que no encontremos un libro de un determinado autor; o si la hora del cuento no es lo que esperábamos.

Quizás, otro tema pendiente de la Institución Insular, es impulsar ese gran pacto por la lectura, imprescindible, entre todos los agentes que participamos en la creación literaria, la producción, la dinamización y la distribución de contenidos, estableciendo contenidos y principios comunes, ¿cuándo se va a atrever?