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Un patchwo... de cuentos (a Loli)


En Ingenio me recibió Eli, que como en Valsequillo, coincidimos en mis primeras actuaciones en el circuito. Fue una sesión redonda, divertida, con mucho público de diferentes edades. Esta sesión se la dediqué a mi amiga Loli; a ella le hubiera encantado narrar allí; porque la contada se desarrolló en el local anexo a la biblioteca y en ella había una exposición de patchwo. Disfruté de lo lindo. ¡Qué bueno es ser narrador de historia! ¡Loli no dejes de tejer telas multicolores, cuentos, palabras. amigos...!


Me arranqué esa espina clavada... en Valsequillo.

Hace cinco años comencé en este mismo salón a contar como narrador; fue la primera vez que me pegaban por hacerlo. Me acompañó Pep Bruno. Siempre que lo veo me disculpo por el marrón en el que le metí (primero conté yo y luego él). Y siempre tenía esa "espinita” clavada que me dolía cada vez que narraba en Valsequillo. Siempre era un lugar de donde no salía contento. Pues se acabó. Esta vez me he quitada la espinita y el cactus entero. La anécdota ocurrió al final. Cuando narro una historia donde pido voluntarios. Un niño salió corriendo gritando eso de “yo, yo, yo”. Pero cuando comenzamos con la historia, se bloqueó, se cruzó de brazo, montó una armadura que fue indestructible. En la sesión, además, rescatamos un texto que hacía años que no narraba “El beso volao” que dedicamos a Mayte, la bibliotecaria de Valsequillo. Y lo mejor, mi amiga Ana, compañera de los inicios de La familia Trola, se acercó a darme un besazo… Día completo.

Vecindario, Biblioteca La Orilla.

Esta semana hicimos la ruta de Vecindario (Biblioteca La Orilla), Valsequillo e Ingenio. Las tres contadas diferentes; las tres sesiones dejaron sensaciones también diferentes.

En vecindario ocurrió algo que no debe volverse a repetir: llegué tarde. Fue una contada compleja, de esas que no te puedes permitir un respiro; pero que sea difícil no significa que no haya disfrutado, y de verdad, me agrada luchar en la sesiones. Siempre lo hago, pero en ocasiones es necesario hacerlo con más insistencia… Y ese “cuerpo a cuerpo” con le público me hace crecer como persona y, por supuesto, como narrador. Mi hija me decía que ese día iba vestido de Elmer.

Elmer... un regalo para todos.

Santa Brígida, una corista de lujo...


El viernes pasado en Santa Brígida tuve la oportunidad de narrar cuentos e historias. Niños, niñas y mayores fueron recibieron un masaje directo al corazón, que es lo que ocurre cuando se escuchan historias. Una niña estaba sentada en la primera fila. Fue increíble contar con ella, porque estaba muy metida en los cuentos. Tanto que participaba en todo de ellos; aunque no paraba de comentar cosas, lo increíble fue que nunca interrumpió, ni dijo nada fuera de lugar; era como si conociera los textos y “completaba” la información de manera espontánea. Ayudantas así, valen la pena. Una corista de lujo… Cambiando de tercio, pero no de escena. Es una pena encontrarnos una biblioteca así; Santa Brígida se merece otro espacio, otra biblioteca.

Encuentro con alumnado del CEIP Iberia.


Tengo que decir que la biblioteca de este centro me parece una de las mejores que he visitado. Se nota el trabajo y la dedicación que su responsable (Rosi) le ha dedicado. Muchas bibliotecas municipales desearían tener un espacio como éste dedicado a la literatura infantil y juvenil.

Desde hacía tiempo les debía una visita. El alumnado de 5º y 6º de primaria leyeron El Susurro de Tara. Es un libro al que le tengo un especial cariño, ya que fue el primero que escribí. Los niños y las niñas mostraron un inusual interés, no sólo por el libro, sino por mi recorrido como escritor y por las circunstancias que rodean mis libros.

Agradecerle al profesorado la atención y el cariño con el que trataron el texto. Espero los niños y las niñas sigan encontrándose con la historia de Canarias a través de la literatura. Editoriales como CAM-PDS Editores, lo pone fácil.




Cultura a tres bandas.


El pasado lunes tuve la oportunidad de visitar la biblioteca de Teror. Tenía que contar allí. Don ramón, el taxista, me recogió puntual. Por el camino me iba preguntando sobre mi trabajo de narrador. Que si eran cuentos para hacer reír; que si eran cuentos para niños; que si iba mucha gente; que si a los mayores les gustaba… Lo que el Don Ramón no sabía es que la contada de Teror fue muy tranquila; fueron tres niñas de 4, 5 y 6 años. La sesión se desarrolló con la normalidad que uno se puede permitir con tres niñas. Fueron 55 minutos de cuentos, sonrisas e historias compartidas. Uno ante todo es profesional. Y se hace lo que se tiene que hacer: contar cuentos. Por cierto, una de las niñas terminaba todos los cuentos diciendo… “por la chimenea sale un cohete”.

La vuelta de los Ilusionados. Feliz 2010.

La raza de Los Ilusionados
regresaron a la tierra y fueron ocupando aquellos lugares que abandonaron en el 2009.
LLevaban consigo 7 ilusiones que representaron con 7 estrellas verdes:

la ilusión por el amor,
la ilusión por el trabajo bien hecho,
la ilusión por la paz duradera,
la ilusión por el triunfo de la naturaleza,
la ilusión por la danza interminable,
la ilusión por la canción universal,
la ilusión por una sonrisa compartida.

Y los Ilusionados se confundieron entre la gente
contagiando su manera de vivir y de entender que,
no hay ilusión que valga,
si no tienes raíces profundas.