header-photo

Voz (narrador) y gesto (mimo).

Hace unos días Pedro Hernández (mino) y Dani Martín (narrador) subieron a la escena juntos y combinaron dos artes escénicos. ¿Porqué? ¿Cuál es la motivación?

Cuando descubrimos un álbum ilustrado podemos realizar dos acciones:

  • aproximarnos al contenido a través de la literatura (leer)
  • aproximarnos al contenido a través de las ilustraciones (observación)
  • aproximarnos al contenido a través de la interpretación que surge la conjunción de ambas manifestaciones creativas.


Éstas, son procesos, técnicas, itinerarios y argumentos diferentes que se unen para crear un mensaje único que el lector hace suyo a través de dos expresiones artísticas y culturales: la creación literaria y la creación plástica.

Ahora el lector puede hacer varios recorridos; puede enfrentarse a las ideas desde diferentes ángulos, eligiendo cualquiera de los dos lenguajes, dándole más importancia a uno que a otro o desechando cualquiera de ellos o complementándolos. Como siempre, el lector es libre de decidir qué hacer y cómo.
Este concepto de álbum ilustrado ha triunfado. Es reconocido, y bajo mi punto de vista supone una “revolución literaria”. El ilustrador y el escritor cuentan la misma historia pero no se rinden a complementarse, sino que en ocasiones existe una tensión que provoca  que el libro, el álbum ilustrado, tenga infinitas lecturas.

Con ésta experiencia de narrar (voz) y de expresarse a través de gestos y movimientos corporales (mino), hemos querido llevar el álbum ilustrado al escenario, dándoles las mismas oportunidades al espectador que al lector de un álbum ilustrado, que elige el itinerario que desea sin que esto suponga una disyuntiva: o mira o escucha o las dos cosas a las vez.

En la sesión cuidamos mucho el ritmo. No elegimos textos complejos. No queríamos hacer un espectáculo diferente. No buscábamos crear una forma nueva sobre el escenario. Simplemente, nuestra intensión es colocar en un mismo nivel el mimo y la narración oral, creando un espacio de tensión entre la voz y el silencio, y haciendo partícipe al público en la recreación de su imaginario personal.

Aún es pronto para juzgar la experiencia, pero si tenemos elementos para seguir llevándola a cabo.