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Santa Brígida, una corista de lujo...


El viernes pasado en Santa Brígida tuve la oportunidad de narrar cuentos e historias. Niños, niñas y mayores fueron recibieron un masaje directo al corazón, que es lo que ocurre cuando se escuchan historias. Una niña estaba sentada en la primera fila. Fue increíble contar con ella, porque estaba muy metida en los cuentos. Tanto que participaba en todo de ellos; aunque no paraba de comentar cosas, lo increíble fue que nunca interrumpió, ni dijo nada fuera de lugar; era como si conociera los textos y “completaba” la información de manera espontánea. Ayudantas así, valen la pena. Una corista de lujo… Cambiando de tercio, pero no de escena. Es una pena encontrarnos una biblioteca así; Santa Brígida se merece otro espacio, otra biblioteca.